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Me declaro admirador de Jonathan Loáisiga, pero me preocupa algo…

Jonathan Loáisiga es un luchador natural que sabe cómo levantarse. Sufrió una operación Tommy John y no se dio por vencido hasta encontrar un lugar en los Yanquis

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Me alegró conocer la noticia que Jonathan Loáisiga superó mi récord de ocho victorias para un relevista nicaragüense en las Grandes Ligas. Los récords se hacen para que se rompan. Cuando lo implanté, apenas era mi primera temporada en las Mayores y trataba de establecerme como abridor. Ese 1977 tuvo doble roll y fue el puente para ganarme un espacio en la temible rotación de Baltimore. Me sorprendió que tardara 44 años en romperse con tantos buenos lanzadores que hemos tenido posteriormente.

Me declaro admirador de Jonathan Loáisiga desde el primer día que lo vi lanzar. Me recordó mucho a mi época de lanzador por su temperamento, determinación y esa curva magistral. Entonces, cuando me preguntaron sobre lo que pensaba dije que necesitaba imponer su agresividad, poner autoridad con los lanzamientos pegados y aunque juega en un equipo, debía prevalecer su intuición como lanzador en ocasiones y no obedecer todo el tiempo al receptor, es decir, tomar el timón de su futuro sobre la colina.

No me equivoqué, el muchacho hizo los ajustes y se estableció. Es un luchador natural que sabe cómo levantarse. Sufrió una operación Tommy John y no se dio por vencido hasta encontrar un lugar en los Yanquis. Ahora está logrando su sueño y se ve cómo disfruta el momento. Aquí viene algo determinante para su porvenir. Está en la etapa de la cima, en lo más alto, todo el mundo habla de él, tiene fama, reconocimiento y todos querrán ser sus amigos. Jonathan tiene que saber sortear la vida en las alturas, cerrarle la puerta a los vicios, a la promiscuidad con las mujeres y el despilfarro. Lo tendrá todo fácil y todos le dirán lo que quiere escuchar. En esa etapa debe ser contundente a sus principios. He leído que su abuelo es como un padre y ha sido elemental en su carrera; le recomiendo que lo escuche.

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En mi caso me gusta la crítica constructiva, creo que elogios le sobrarán, pero siento que desde mi experiencia de 23 años en Grandes Ligas le puedo aportar algún consejo. Hay algo que me preocupa sobre Loáisiga. He captado que se ha enamorado de la recta de dos costuras (sinker) y se ha olvidado de la de cuatro costuras, la cual era más explosiva y puede controlar en la esquina de afuera. La de dos costuras es una bomba «quiebrabates» e intimida, mientras que la de cuatro es la más veloz y causa temor. Considero que debe saber usar esas dos rectas. Los scouts de los equipos están pasando la información y cada vez más los bateadores se estarán preparando para batear ese picheo de dos costuras. La clave del lanzador es ser indescifrable y Jonathan tiene curva y cambio como otras dos armas letales.

Desde mi perspectiva su picheo principal debe ser la recta de piedra, luego la curva y después el sinker (recta de dos costuras) y el cambio. Vi lo que ocurrió con Boston cuando lo descifraron. Lanzó mucho el sinker y Kike Hernández y Xander Bogaerts se prepararon para hacer swing a ese tipo de picheo, que igual no es fácil de batear, pero se vuelve predecible. A veces también tiene algunos problemas con zurdos. La ventaja de Loáisiga es su gran capacidad y amplio arsenal de balas. Ante zurdo puede usar su piedra pegada y cuando el bateador se intimida se tira el sinker que se mueve y cae al centro.

Finalmente, confieso que veo a Jonathan como un abridor, tiene todas las herramientas. Ahora puede que esté cubriendo una necesidad del equipo, sin embargo ya aprendió a dosificarse, a sacar out con pocos lanzamientos, que era un talón de Aquiles para él en el pasado, también controla sus cuatro picheos fundamentales y solamente debe desarrollar la consistencia, estamina y aguante necesario para durar más de cinco entradas. La clave será en fortalecer las piernas, de ahí proviene toda la fortaleza de un lanzador.

Concluyo como inicié, orgulloso de que alguien como Loáisiga haya roto mi récord. Soy su admirador desde la distancia.

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