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Ismael Munguía continúa disipando dudas e ilusionando corazones

Ismael Munguía fue líder de bateo, pero además mostró un poder inusual en sus cifras y se movió con más velocidad que antes en las bases

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Es difícil no sentir admiración por el brillante trabajo realizado por Ismael Munguía, el diminuto pero a la vez gigante jardinero chinandegano, quien a base de corazón, pero también de talento, se abre paso en las Ligas Menores con San Francisco.

Ahora es fácil apreciar el progreso de Munguía, quien viene convertirse en el líder de los bateadores en la Liga del Oeste, categoría Clase A alta, con .336, pero detrás hay un esfuerzo mayúsculo que ha puesto a pruebas las agallas y la clase de este pinolero.

Munguía no tiene un físico de esos que llaman la atención por sus grandes dimensiones y que resultan cómodos de proyectar hacia el futro, pero es un atleta fantástico, flexible y ágil que hace todo bien en el juego, con un carisma especial y revestido de entusiasmo.

Ha finalizado su quinta temporada en las Ligas Menores y en octubre próximo llegará a 23 años, pero viene de su mejor desempeño en las sucursales de los Gigantes, con estadísticas sobresalientes en todos los renglones, que deben empujarlo largo a través de ese sistema.

Este año, además de batear .336 (333-112), Munguía disparó nueve jonrones y robó 15 bases. Eso es un salto enorme. Antes de esta temporada su máxima cifra de estafas eran ocho y de cuadrangulares uno. De modo que no hay discusión sobre el salto dado.

Y esto es más valioso de lo que puede percibirse. Sus averages ofensivos han sido buenos en las Menores (tiene .298 de forma global), pero necesitaba una herramienta para hacer diferencia en el juego y ahora la ha mostrado: ha enseñado poder y ha robado bases.

A la vez, Munguía es un magnífico defensor. Este año intervino en 163 acciones con su guante y solo cometió dos errores. De manera que corre, defiende, batea y ahora mostró poder, porque incluso terminó con .502 de slugging, el segundo mejor en su liga.

Su juego se parece mucho al de Marvin Benard, también pequeño de tamaño como Ismael (5’9), pero con un corazón enorme, que lo empujó a romper cualquier barrera que se levantara en el camino. Así es Munguía, con una confianza en sí mismo impresionante.

¿Qué viene ahora? Uno supone que un ascenso, que lo más probable es que inicie en AA y que hasta podría recibir una invitación a los entrenamientos primaverales de los Gigantes, pero eso no lo sabemos. Lo seguro, sin embargo, es que Munguía seguirá trabajando duro.

Eso es lo único que él puede controlar. Y aunque todos deseamos verlo pronto en las Ligas Mayores, solo con el tiempo sabremos si eso es posible. Por ahora solo queda celebrar su espectacular actuación, pero sobre todo, su éxito en la lucha contra el escepticismo.

Edgard Rodríguez está en Twitter: @EdgardR

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