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La influencia de la ilustración en la pintura

En el siglo de las luces hubo una transformación social y cultural entre los intelectuales del mundo entero. Fue un periodo de transición marcado por una nueva mentalidad acaecida por los cambios surgidos a lo largo del siglo XVIII que acabaron por desembocar en un liberalismo decimonónico. Sucede un cambio radical entre el mundo antiguo y el moderno.

En la pintura de la ilustración, los artistas pusieron en sus trabajos toda la nueva mentalidad dejando atrás a los seres mitológicos y religiosos para plasmar los acontecimientos cotidianos. Se creó además una pintura de hechos históricos que abarcaba a los seres de diferentes estratos sociales, sin fronteras, edad ni género. Se produjo un mundo humanizado siendo los artistas algunas veces partícipes dentro de sus propias obras.

Cuando las tropas de Napoleón invadieron la península en 1812, al entrar los soldados en Madrid, Francisco de Goya fue testigo del horror de la guerra. Sus cuadros: El Dos de mayo y El Tres de mayo, contienen escenas dramáticas de la batalla, dejándose entrever que él estaba del lado de sus compatriotas. También, en la serie de cartones, tituladas Desastres de la guerra, están presentes la miseria, la locura, la desolación y los sufrimientos de las víctimas.

El lienzo, La Verdad (también conocida como España) el Tiempo y la Historia, de Goya, sirvió de alegoría para la establecida Constitución de Cádiz de 1812, reflejada en la mujer sentada, semidesnuda que se encuentra sin disfraz, sosteniendo un libro donde anota la verdad. La dama de blanco en el centro recibe la luz directa de la ilustración y representa a la Nación española. Ella lleva en su mano izquierda la Constitución y en su derecha sostiene un cetro en señal de autoridad. El árbol inclinado refleja la libertad ganada cuando Rafael de Riego se subleva ante el Rey y se corren las voces de independencia.

En sus comienzos Goya produce un estilo neoclásico, idealizando un mundo armónico y lógico. Pronto esto desaparecerá de su obra, creando un estilo más romántico, realista y vigoroso produciendo una revolución en el arte, convirtiéndose en un maestro precursor del impresionismo.

La pintura en Hispanoamérica también se dejó llevar por el influjo de la ilustración. Se muestra un nuevo interés por las cosas del mundo, y la vida regular de todos los días. Existen varias obras representativas de la dominación española, cuando Hispanoamérica estuvo sometida y luego, cuando finalmente logra su independencia y libertad.

La captura de Atahualpa en Cajamarca es un óleo sobre lienzo del peruano Juan B. Lepiani, que representó la victoria española que daría como resultado la conquista del imperio incaico, a manos de Francisco Pizarro.

Los Funerales de Atahualpa es una célebre pintura del peruano Luis Montero, que estuvo a la entrada de la oficina del entonces director Ricardo Palma, de la Biblioteca Nacional del Callao en Lima, cuando Darío llegó a visitarle en 1888. 

Representa el drama de la conquista del Perú después de la muerte del inca. Según algunos historiadores, Montero se inspiró en los relatos que hiciera Prescott sobre la Historia de la Conquista del Perú publicados en 1847 y el niño vestido con un unku rojiblanco representó los colores nacionales de los descendientes de Atahualpa quienes cabizbajos presenciaron la caída del Tahuantinsuyo.

El Rescate de Atahualpa, de Carlos Baca-Flor, representa la negociación llevada a cabo entre Atahualpa y Pizarro. La escena se desarrolla en el palacio del inca, cuya figura, aparece iluminada. Tiene el brazo y el índice extendidos hacia arriba señalando hasta donde llegaban sus riquezas ofreciéndoselas a Pizarro por su rescate. Sus joyas, calidad del traje, remarcan el punto focal de la obra, observándose un estilo exótico y oriental.

El muralista mexicano José Clemente Orozco que decoró la cúpula de la Universidad de Guadalajara y los muros del anfiteatro, dibujó una alegoría del hombre haciendo hincapié sobre los beneficios de la educación e investigación científica. Fue además el creador del fresco en el Palacio de Gobierno de Jalisco, haciendo honor al sacerdote Miguel Hidalgo quien diera el primer grito independentista, conocido como Grito de Dolores.  

En el mural, El Retablo de la independencia, del pintor mexicano, Juan O ‘Gorman —obra pictórica dividida en cuatro partes que representó el periodo histórico desde finales del siglo XVIII hasta el año 1814—, se pueden apreciar personajes independentistas del periodo colonial, incluyendo a algunos precursores de la revolución francesa, del enciclopedismo, y de los avances científico y filosófico de la ilustración.  

 El chileno, Luis Vergara Ahumada dejó en su obra La Pedrada de Andrés Castro (1964) su huella pictórica sobre las gestas históricas nicaragüenses ocurridas en la batalla de San Jacinto el 14 de septiembre de 1856, conmemorando a su vez la derrota de la esclavitud.

Así como Goya, Montero, Lepiani, Baca Flor, Orozco, O‘Gorman y Vergara Ahumada han existido hasta hoy en día muchos otros artistas hispanos que han dejado plasmados los nuevos cambios surgidos en el arte durante la ilustración. Movimiento que impulsó la eterna búsqueda de la libertad por parte de los hombres dando sus frutos en sucesos tan relevantes como la Revolución Francesa, la Independencia de Estados Unidos y la independencia hispanoamericana. 

La autora es máster en Literatura Española.

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